Japón bajo tensión 13 muertos y una cuenta crítica

Una jornada que parecía desarrollarse con total normalidad se transformó de forma repentina en un escenario de auténtico caos en el extremo oriental del continente asiático. Una violenta e inesperada sacudida telúrica estremeció a la población, provocando el pánico masivo y dejando a su paso un rastro de colapsos estructurales, emergencias de gran magnitud y un operativo de rescate contrarreloj que mantiene en vilo al mundo entero.

Entre los episodios más impactantes generados por la sacudida, destaca lo ocurrido en las instalaciones del complejo comercial AEON, en las proximidades de Kumamoto. En ese recinto, el remezón derivó en una potente deflagración interna en uno de sus niveles, lo que ocasionó el desmoronamiento inmediato de cubiertas y paredes, dejando al descubierto el esqueleto metálico de la edificación y dejando atrapadas a varias personas entre las ruinas.

Un vocero de la firma propietaria del recinto comercial aclaró que la fuerte explosión tuvo lugar justo después de que se pusieran en marcha las maniobras de evacuación de los asistentes y del personal del establecimiento. Asimismo, la fuente oficial confirmó que los equipos de emergencia lograron extraer de los escombros a ocho individuos en el lugar, de los cuales cinco presentaban lesiones de diversa consideración.

A pesar de que las informaciones preliminares sugerían que la cifra de personas atrapadas bajo los restos alcanzaba a unos 30 individuos, los organismos gubernamentales indicaron que el balance real resultaría algo menor. Las líneas de investigación apuntan a que entre las personas atrapadas no solo se encontrarían visitantes casuales, sino también miembros de la plantilla laboral del centro comercial.

Finalmente, se confirmaron los detalles de la tragedia: se trató de un devastador terremoto de magnitud 7,1 que azotó la isla de Kyushu, al sudoeste de Japón, cuyo saldo fatal asciende al menos a 13 fallecidos y supera el centenar de heridos. La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, oficializó el reporte señalando la existencia de destrucciones masivas, pérdidas humanas, derrumbes edilicios, incendios e interrupciones en la red vial.

Por parte de la administración del complejo, se remarcó la dificultad para acceder al sitio debido a la falta de rutas de ingreso seguras. Paralelamente, los servicios locales reportaron que dos operarios sufrieron un paro cardiorrespiratorio en una planta papelera de Yatsushiro tras el desplome de una chimenea, al tiempo que otras nueve personas continúan desaparecidas en la zona.

Entretanto, la red de radiodifusión pública NHK dio a conocer que al menos medio centenar de personas fueron derivadas a centros médicos con heridas de gravedad variable, mientras que una docena de inmuebles colapsaron por completo a causa de la violencia del evento.

El especialista en mitigación de riesgos sísmicos y tsunamis, Shinji Kiyomoto, advirtió durante una comparecencia de prensa que este fenómeno de baja profundidad está desencadenando una intensa dinámica telúrica posterior. Por este motivo, instó a la ciudadanía a extremar los cuidados en los siguientes dos o tres días ante la probabilidad latente de un nuevo temblor de gran intensidad.

El temblor se registró a las 16:30 hora local, alcanzando la máxima cota dentro de la escala de intensidad Shindo utilizada en el archipiélago nipón. Para afrontar la catástrofe, el ejército movilizó a 3.600 efectivos y desplegó 20 aeronaves de reconocimiento, en una jornada donde también se emitió y levantó una alerta de tsunami, y mientras proliferaban en redes sociales imágenes impactantes de puentes destruidos, edificios en ruinas y vagones de tren volcados.