Junio finalizó con un incremento del 4,9% en el dólar minorista, lo que posicionó la cotización oficial en el Banco Nación en la cifra de $1500, marcando un récord en los últimos ocho meses. Al mismo tiempo, las variantes financieras de la divisa también registraron un avance neto de entre el 4,7% y el 6,1% a lo largo del periodo mensual, dependiendo de la medición analizada.
Esta tendencia alcista, a pesar de no haber sido violenta, desintegró los rendimientos en moneda extranjera de aquellos apostadores que se inclinaron por las colocaciones en moneda local (desde plazos fijos hasta títulos de deuda pública) confiando en que se mantendría la calma en el mercado de cambios.

El reajuste del valor no tomó por sorpresa a los especialistas del sector, quienes preveían que tarde o temprano la paridad cambiaria iba a nivelarse con el ritmo de la inflación. Tras un cuatrimestre inicial caracterizado por un billete verde planchado o a la baja, la gran incógnita entre los operadores financieros radicaba en el momento exacto en que se produciría este salto.
Finalmente, durante el transcurso de junio la moneda estadounidense reaccionó y terminó golpeando directamente a quienes implementaron la táctica conocida como carry trade en sus carteras, consistente en colocar capitales en opciones pesificadas con el fin de obtener un interés local superior al ritmo devaluatorio. Quienes realizan esta maniobra suelen desprenderse de sus divisas para posicionarse en activos en pesos, especulando con que al retirarse del esquema podrán adquirir una suma mayor de dólares.
Esta bicicleta financiera constituyó uno de los cimientos en la planificación económica de la gestión de Javier Milei, buscando desincentivar la compra de moneda extranjera y potenciar el ingreso de divisas al circuito formal. En los primeros tres meses de la temporada, la rentabilidad de este mecanismo fue de tal magnitud que atrajo fuertemente la atención de capitales del exterior.
“Mientras que al finalizar el último tramo de 2025 los fondos de deuda en pesos bajo control de inversores de afuera se ubicaban en el orden de los US$1992 millones, las estadísticas más recientes (correspondientes al primer trimestre de 2026) evidencian una suba que los posiciona en US$2964 millones”, detallaron desde una firma bursátil privada.
No obstante, las jornadas de junio trajeron complicaciones para estos agentes financieros, tanto de procedencia doméstica como internacional. “La alternativa que sufrió el mayor impacto fue la del carry trade, que venía figurando entre los movimientos con mejor retorno de 2026. La trepada del contado con liquidación avanzó sin contemplaciones y absorbió el equivalente a dos meses de ganancias en divisa dura (aunque a mitad de semana los números sugerían que se habían esfumado hasta cuatro meses favorables). Computando datos al 25 de junio, la ganancia en pesos frente a la devaluación arrojó un saldo negativo del 2,5% medido en dólares, representando el primer tropiezo mensual en este indicador desde septiembre de 2025 (-8,3%)”, señalaron en un informe sectorial.
Por el lado de los asesores económicos de mercado, remarcaron que el repunte experimentado por la divisa norteamericana no modifica sus pautas vigentes. “Veníamos advirtiendo sobre la necesidad de manejarse con extrema prudencia cambiaria y aconsejando este tipo de apuestas en pesos únicamente para carteras de alta tolerancia al riesgo”, concluyeron.