Milei tiene un nuevo objetivo en la mira

Las oficinas del Poder Ejecutivo y los pasillos de Balcarce 50 operan por estos días bajo un ritmo febril. Ninguna variable del escenario político actual parece alterar el cronograma que trazó la mesa chica presidencial, donde los mapas de votos y los punteos en cada comisión se revisan dos veces al día para evitar sorpresas de último momento.

En las bancadas opositoras predomina un clima de desconfianza. Las miradas se cruzan en las esquinas del Palacio Legislativo mientras varios referentes intentan descifrar la velocidad con la que se mueven las carpetas oficiales. Se percibe que cualquier descuido en el quorum puede inclinar la balanza en una sesión clave antes de que termine el periodo ordinario.

Incluso en medio del revuelo público y la expectativa generalizada por el arribo del Papa León al país —un hecho de innegable volumen simbólico que acapara las portadas—, las espadas parlamentarias de La Libertad Avanza no bajaron la persiana. Simplemente ajustaron el calendario operativo para que los flashes de la diplomacia no tapen la rosca fina.

La verdadera apuesta del Gobierno contempla una jugada en tres bandas: la presentación de un proyecto enfocado en la soberanía estratégica sobre causas históricas, el avance decisivo hacia una reforma electoral profunda con la eliminación de las PASO, Ficha Limpia y cambios en el financiamiento, y la discusión en el Senado de un acuerdo técnico sobre patentes con la administración estadounidense.

Esa triple ofensiva fue el motor real de la última cumbre con los mandatarios provinciales. En ese encuentro a puertas cerradas, la Casa Rosada ofreció obras y alivio fiscal a cambio de garantías en el recinto, tejiendo una red de apoyos federales que comenzó a resquebrajar el frente opositor más duro.

Desde las filas del kirchnerismo admiten, con creciente preocupación, que los números del oficialismo están más cerca de lo que proyectaban en público. La posibilidad concreta de que este paquete consiga luz verde antes del cierre de año reconfiguraría de raíz la competencia electoral y la estructura económica de cara a los próximos turnos de votación.

El desenlace de esta negociación se definirá en cuestiones de horas y detalles mínimos. Con las cartas sobre la mesa y los puentes tendidos con los bloques de la oposición dialoguista, el resultado de las próximas votaciones marcará el rumbo de la gestión nacional para lo que resta del mandato.