demoledor sincericidio de Kicillof

La inesperada autocrítica de Kicillof que reavivó el debate en el peronismo

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, volvió a ubicarse en el centro de la escena política tras participar de un encuentro virtual con dirigentes justicialistas de Entre Ríos. La reunión reunió a intendentes, legisladores y referentes partidarios con el objetivo de intercambiar diagnósticos sobre la actualidad del espacio y debatir los desafíos que enfrenta la oposición.

La actividad fue organizada desde Paraná por el exdiputado nacional Marcelo Casaretto junto al ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso. Durante el intercambio se analizaron distintos aspectos del presente político y la necesidad de fortalecer la estructura partidaria con vistas al futuro.

Lejos de limitarse a un discurso de unidad, Kicillof planteó que el peronismo atraviesa una etapa en la que resulta imprescindible revisar el recorrido reciente antes de proyectar una nueva propuesta para la sociedad. En ese marco, llamó a construir una alternativa con mayor capacidad de representación y recuperar la confianza de los votantes.

Fue en ese tramo de su exposición cuando dejó la definición que rápidamente comenzó a generar repercusiones dentro del propio justicialismo. El mandatario reconoció que la gestión nacional anterior no alcanzó los resultados esperados y sostuvo que esa situación terminó condicionando el escenario político posterior.

«Fue un gobierno que no funcionó, nuestro, y eso nos llevó también a que ahora gobierne Milei», expresó el gobernador. A partir de esa reflexión, consideró que el espacio debe asumir responsabilidades, revisar decisiones y trabajar sobre los errores para recuperar competitividad electoral.

La declaración fue interpretada como uno de los planteos de autocrítica más claros realizados hasta el momento por un dirigente de primera línea del peronismo respecto del último gobierno nacional. Además, marcó una diferencia con otros sectores que, hasta ahora, habían evitado realizar evaluaciones públicas de ese período.

Durante la reunión también surgieron expresiones de respaldo hacia la figura de Kicillof por parte de dirigentes entrerrianos, quienes lo señalaron como una referencia con proyección nacional. Sin embargo, el gobernador buscó quitarle centralidad a cualquier discusión vinculada con candidaturas.

En ese sentido, sostuvo que el contexto actual exige priorizar la organización política antes que los posicionamientos personales. Según explicó, el objetivo debe ser consolidar un espacio competitivo que pueda ofrecer respuestas concretas a las demandas de la sociedad, dejando en un segundo plano las disputas internas.

Casaretto, uno de los impulsores del encuentro, manifestó su respaldo al mandatario bonaerense y propuso avanzar en la conformación de una mesa de trabajo que fortalezca la presencia del espacio en Entre Ríos. La iniciativa apunta a coordinar actividades y ampliar la articulación territorial de cara a los próximos años.

Entre los participantes estuvieron la intendenta de El Pingo, Laura Rupp; el senador provincial Víctor Sanzberro; el diputado provincial Enrique Cresto; y el exsenador nacional Héctor Maya, además de otros dirigentes locales que acompañaron la convocatoria.

En el cierre de la reunión, Kicillof insistió en que el peronismo tiene la responsabilidad de construir una propuesta amplia, con capacidad de convocar a distintos sectores y responder a los desafíos que enfrenta el país. Para el gobernador, la etapa que comienza demanda organización, renovación y una estrategia política enfocada en recuperar la confianza de una parte importante del electorado.