Se entregó y negó todo

Un velo de incertidumbre y alta tensión envuelve a una de las investigaciones judiciales más comentadas del momento. Los giros dramáticos parecen no dar tregua en un expediente que involucra acusaciones cruzadas, ataques armados y nombres con fuerte resonancia pública. Cuando los investigadores creían tener cercado el cuadro de responsabilidades, un movimiento completamente inesperado volvió a sacudir el tablero de los acontecimientos.

Las fuerzas de seguridad mantenían una intensa búsqueda para dar con los responsables de un episodio violento que cobró gran notoriedad mediática. La causa, que ya cuenta con figuras de peso bajo la lupa de la justicia y tras las rejas de forma preventiva, sumó un condimento decisivo cuando una persona clave en el radar policial tomó una determinación radical ante las autoridades.

En medio de una atmósfera repleta de hermetismo, el foco de atención se trasladó a las dependencias de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) de Santa Cruz. Allí, de manera imprevista y rompiendo el esquema habitual de este tipo de pesquisas, se presentó voluntariamente un ciudadano colombiano identificado como Víctor Hugo C.Z., señalado por las autoridades como uno de los supuestos ejecutores materiales del atentado a balazos contra Nadia Beller, expareja del consultor Fernando Cerimedo.

Al momento de ponerse a disposición judicial acompañado por su madre, el hombre se quebró emocionalmente e insistió rotundamente en su inocencia. «Me están inculpando de algo que yo no fui; me estoy entregando porque yo no sé nada de eso», sostuvo de forma contundente ante los medios locales, negando cualquier vínculo con el violento episodio acontecido el pasado lunes en las inmediaciones de un hotel cruceño, donde la víctima recibió tres disparos por parte de atacantes disfrazados de repartidores.

El sospechoso remarcó enfáticamente que desconoce por completo a las partes imputadas en la causa principal y aseguró contar con los elementos necesarios para corroborar su coartada. Según sus declaraciones, durante la noche en que se perpetró el ataque a tiros él se encontraba descansando en su domicilio junto a su pareja, por lo que considera que su vinculación en el expediente responde a una equivocación o una falsa acusación.

Por su parte, la madre del joven respaldó entre lágrimas la versión familiar, solicitando a los peritos una investigación rigurosa que permita esclarecer el trasfondo del asunto. La mujer aclaró que su hijo se dedica al comercio en el rubro gastronómico junto a su entorno más cercano, argumento con el cual la defensa busca desmontar la hipótesis de los investigadores que lo señalaban como un sicario a sueldo.

Con este nuevo testimonio sobre la mesa de la fiscalía y la detención voluntaria del imputado, el caso entra en una etapa crítica de verificación de pruebas. Mientras la justicia busca cruzar las llamadas, peritajes y registros de cámaras para ratificar o descartar esta versión, el expediente suma una compleja arista que mantendrá en vilo a la opinión pública en las próximas horas.