Mirtha Legrand repite su ritual antes de la gran final

El enigma detrás de la gran pantalla: el ritual inquebrantable de una leyenda para la cita máxima del fútbol

El fervor por los acontecimientos deportivos de magnitud global suele despertar comportamientos inesperados, incluso en las personalidades más influyentes de la cultura popular. Cuando el destino de un país entero pende de un hilo en los noventa minutos más decisivos del planeta, las tradiciones y los mitos personales cobran un valor casi sagrado. Es en estos momentos de máxima tensión donde las figuras públicas, habituadas a los focos y las cámaras, deciden refugiarse en dinámicas privadas y repetitivas con la firme convicción de que sus actos cotidianos pueden inclinar la balanza hacia la gloria o el fracaso.

La expectativa crece a niveles desorbitados y los detalles minuciosos sobre cómo viven los referentes del espectáculo este trayecto final se transforman en el foco de atención de miles de seguidores. No se trata simplemente de presenciar un espectáculo de alto rendimiento, sino de sintonizar una frecuencia energética colectiva. Las cábalas, esos pequeños pactos con la suerte que se heredan o se construyen a lo largo de las décadas, son el verdadero motor invisible que acompaña a las masas, configurando un escenario donde la fe se mezcla de forma indisoluble con el entretenimiento.

Mirtha Legrand, a sus 99 años de edad, no se ha perdido un solo detalle de la travesía de la Selección Argentina durante el Mundial 2026. Previo al pitazo inicial de la Copa organizada en México, Estados Unidos y Canadá, la emblemática conductora envió sus mejores augurios a la delegación comandada por Lionel Scaloni. «¡Fuerza Argentina, que el campeonato es nuestro! Esperemos que la historia se repita», declaró la diva antes de la cita mundialista, recordando con orgullo que, habiendo nacido en 1927, ha sido testigo directo de cada certamen ecuménico desde la edición inaugural de Uruguay 1930. Asimismo, celebró las tres coronas históricas de la Albiceleste en 1978, 1986 y 2022. «He atravesado todas las Copas del Mundo y atesoro postales hermosas de cada una de ellas», manifestó la presentadora, quien acumula la experiencia de haber vivido 23 citas mundialistas.

Posteriormente, la líder de La noche de Mirtha (El Trece) reaccionó con humor ante las imágenes virales surgidas tras el sufrido triunfo argentino ante Egipto, donde se la vinculaba de manera graciosa con personajes históricos como Tutankamón o Cleopatra. Además, desveló que mantiene un contacto fluido de aliento mediante mensajes de texto con Celia, la progenitora del capitán Lionel Messi. De cara al compromiso definitorio frente a España, la diva se mantendrá fiel a su costumbre inquebrantable: compartirá en su residencia de Barrio Parque la clásica merienda de los domingos junto a sus afectos más íntimos. Este hábito de larga data continuará vigente, y en ese entorno controlado seguirán el encuentro, anhelando una nueva alegría del combinado nacional.

En esta trascendental reunión estarán presentes figuras de su entorno cercano como el productor Dany Mañas, Alejandro Veroutis, Alfredo Corti, su estilista personal Héctor Vidal Rivas, y sus confidentes María Teresa Villaroel y Amalia Idoyaga. La mesa se completará con su hija Marcela Tinayre, el modisto Gino Bogani y la conductora Teté Coustarot, quien semanas atrás festejó su natalicio en dicha propiedad con una temática completamente albiceleste. Las últimas veladas dominicales adoptaron una impronta puramente futbolera, sumando elementos de cotillón, cánticos populares y una peculiar estampa que rezaba «Santa Mirtha, protectora de la Selección».

Finalmente, trascendió que la icónica conductora mantiene el firme deseo de recibir a los integrantes del plantel nacional en sus tradicionales almuerzos televisivos. Tras elogiar las virtudes de Lionel Messi y la gestión técnica de Scaloni, manifestó públicamente sus ganas de tenerlos como comensales en su prestigiosa mesa, un anhelo que comparte todo su público de cara al desenlace del torneo de fútbol más importante del planeta.