Milei movió sus fichas en el Congreso

Las inmediaciones del Palacio Legislativo volvieron a convertirse en el epicentro de una jornada agitada, signada por la expectativa política y el pulso de las movilizaciones sociales. Desde las primeras horas de la mañana, la atención nacional estuvo puesta en el desarrollo de una sesión maratónica cuya agenda prometía un impacto directo en el esquema normativo del país.

El despliegue en la vía pública mostró una confluencia heterogénea de agrupaciones gremiales, movimientos territoriales y ciudadanos autoconvocados que ocuparon los accesos principales. Con el correr de la tarde, la dinámica habitual de los reclamos se vio alterada por la irrupción de facciones minoritarias con el rostro cubierto, cuya presencia generó momentos de desorientación entre las propias columnas de manifestantes que permanecían en el lugar.

La tensión del exterior tuvo su correlato directo en el recinto de la Cámara baja, donde las negociaciones interbloques se extendieron hasta el límite. En un escenario de paridad estricta, el bloque oficialista logró articular los consensos necesarios para inclinar la balanza: con un resultado definitivo de 124 sufragios afirmativos contra 119 negativos, se garantizó la media sanción del proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, tras aplicar cambios específicos al articulado referida al régimen de tierras.

Esa definición parlamentaria operó como un detonante inmediato sobre la dinámica que se registraba en las puertas del edificio normativo. En cuestión de minutos, la masividad que caracterizaba a la concentración comenzó a dispersarse, transformando el paisaje de las avenidas aledañas en un espacio sin el flujo inicial de banderas ni oradores.

Los referentes de las centrales obreras y los espacios opositores resolvieron desconcentrar sin pronunciar discursos de cierre, visibilizando la falta de cohesión para sostener la medida de fuerza tras el revés en el recinto. La retirada de las columnas principales dejó al descubierto las divisiones internas dentro del abanico opositor para frenar las iniciativas impulsadas desde la Casa Rosada.

Al cierre de la jornada, el dictamen obtenido deja un nuevo tablero de alianzas de cara al trámite que deberá iniciar la Cámara de Senadores. En el plano político, el Gobierno suma una victoria técnica decisiva en su agenda legislativa, mientras que los sectores críticos enfrentan el desafío de replantear sus estrategias de coordinación tanto en las bancadas como en la calle.